Niña Interior
Mirar hacia adentro es emprender el viaje más honesto que existe: retirar el velo de las responsabilidades adultas y encontrarse, sin filtros, con nuestro origen. Al conectar con mi niña interior, redescubro esa alegría cristalina y la fe inmensa de quien sueña sin fronteras autoimpuestas.
Este ejercicio de introspección me ha regalado una integración maravillosa: la sabiduría de mi yo adulta abrazando las heridas que la niña cargó. Ya no hay dualidad entre quien fui y quien soy; hoy soy el refugio seguro que ella siempre necesitó, y ella es la chispa vital que nunca dejo apagar. Reconectarme con ella es entender que la plenitud no es un destino, sino el estado de libertad donde la magia de aquel entonces es la fortaleza que me sostiene hoy